Parece que fue ayer cuando te dejé en el colegio por primera vez,
dos coletitas y unos ojos despiertos recorrían curiosos cada tramo del patio.
Como si fueras una veterana, cogiste de la mano a una niña que lloraba sin consuelo
y la colocaste junto a ti en la fila.
Ya estabas haciendo amigos, no había tiempo que perder.
Recuerdo un beso rápido y nervioso, ni siquiera te volviste cuando me alejaba,
ya estabas adaptada y feliz.
Esta mañana has hecho tu último examen y me has llamado diciendo:
"Mamá, acabo de terminar segundo de bachiller"...
Me emocioné.
Has disfrutado y crecido tanto durante estos años, que sé lo que significa para tí un día como hoy.
Y no temas, te llevas en el corazón muchos y grandes amigos de los que, te aseguro, nunca se pierden.
Para mi también es especial, hija, porque acabas el colegio,
porque en unos días cumples los 18,
porque vas a estudiar fuera de casa,
porque juntas comenzamos una nueva etapa de la vida.
Sigue irradiando esa belleza que llevas por dentro y por fuera.
Te quiere,
mamá