Por esos mares revueltos y salpicados de tempestades, sobreviven almas aventureras y honorables, dispuestas a mil y una embestidas, conservando intacta su esencia, libres de amarguras, amantes de la vida, del amor, de las emociones...
Casualmente cruzan sus velas con nuestra inolvidable Anne, la conocen, la quieren y ella se deja querer... Su coraza dura y osada, alberga un cuerpo sensible y suave que vibra ante los regalos que la brinda el mar y sus corsarios.
Feliz travesía Anne!
Mar


