"Guajucos, a dormir!"... minutos después... "ya, guajucos, silencio!"... unos minutos más tarde estabas sentada en nuestra cama, riéndote con nosotros de alguna de nuestras historias siempre divertidas a altas horas de la noche y en la oscuridad.
Bajabas medio saltando por la calle de nuestro pequeño pueblo, alegre con esos ojillos chisposos y entusiasmada nos informaste... "No sabéis que Jaén está en Joserra?"
Después de aquellas multitudinarias comidas en familia, el mejor momento era el del café. Los más pequeños desaparecían a disfrutar de la calle y los no tan pequeños nos quedábamos alrededor de la mesa atentos a nuestros mayores. Era la hora de los recuerdos, las anécdotas, las historias y la complicidad... La cafetera no podía faltar sobre la ya vieja cocina de gas de butano y, en el momento del clímax, del aroma intenso... se te oyó decir en voz alta: "Ya pita el tren!"
Y quién no repite casi a diario aquello de "la gota del tío Chuchi", el llamar a Susana, Josune o Maripi y a Alberto, Javier.
Tu risa tía Pili, la alegría de vivir y el cariño que siempre nos regalaste lo tenemos en la caja fuerte de nuestro corazón.
Un beso muy grande para el tío Ramón y seis a mis "primitos"!
Bajabas medio saltando por la calle de nuestro pequeño pueblo, alegre con esos ojillos chisposos y entusiasmada nos informaste... "No sabéis que Jaén está en Joserra?"
Después de aquellas multitudinarias comidas en familia, el mejor momento era el del café. Los más pequeños desaparecían a disfrutar de la calle y los no tan pequeños nos quedábamos alrededor de la mesa atentos a nuestros mayores. Era la hora de los recuerdos, las anécdotas, las historias y la complicidad... La cafetera no podía faltar sobre la ya vieja cocina de gas de butano y, en el momento del clímax, del aroma intenso... se te oyó decir en voz alta: "Ya pita el tren!"
Y quién no repite casi a diario aquello de "la gota del tío Chuchi", el llamar a Susana, Josune o Maripi y a Alberto, Javier.
Tu risa tía Pili, la alegría de vivir y el cariño que siempre nos regalaste lo tenemos en la caja fuerte de nuestro corazón.
Un beso muy grande para el tío Ramón y seis a mis "primitos"!
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Mar
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