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Mar Gómez Iglesias - View my recent photos on Flickriver

Le marchand de sable

jueves, 19 de marzo de 2015

 


 
Caía la tarde y, mientras abrazabas mi cansancio, me susurraste…
 
“Es el Vendedor de arena que está esparciendo sobre tus ojos la arena mágica para regalarte los sueños.”
 
Y dormí y soñé…
 
 
 Mar
 
 

Te llamo AIRE

miércoles, 4 de febrero de 2015






Te llamo AIRE,

porque entraste por mi ventana cuando me empeñaba en cerrar puertas,

porque me arrancas la risa que olvidé con antiguas promesas,

porque llegas y te quedas, despejando un mar de absurdas dudas,

Te llamo AIRE,

porque mi piel se eriza cuando te acercas a mi espalda y posas allí tu boca,

solo por eso, ya te llamo AIRE.


Mar


Destartalada

lunes, 5 de enero de 2015





Entre el cielo y la tierra, pobre corazón destartalado.

Vienes y te vas o ya te has ido...

Deambulo sintiendo el roce de tus dedos y aún tiemblo.

No perdono los recuerdos y deciden vivir conmigo. 

Piénsame y podré respirar.

Piénsame y podré decirte adiós.


Mar


Suelo soñar...

sábado, 29 de noviembre de 2014



Se avecina un frío invierno, incierto, de momentos fugaces que saben a gloria, rellenando espacios vacíos elegidos con el corazón y la cabeza.

Pero, aunque ahora no haya un motivo especial para brindar, nada ni nadie robará mi sueño.

No necesito mucho y lo quiero todo... Una casita al sol junto al mar, descalza, un sofá con amigos, confidencias, risas y algún abrazo que te hacen temblar, esa música que embriaga y unos vasos llenos de ilusión que de tanto beberlos producen una resaca placentera que te recuerdan que la vida son los momentos que quieres vivir.

Suelo soñar y tengo la suerte de que esos sueños se cumplen!


Mar


Entre el corazón y la razón

miércoles, 14 de mayo de 2014



Los primeros rayos alertan de que otro día amanece, lástima despertar de la inquietud de un sueño sugerente.

De nuevo, se enfrascan en una acalorada discusión, sucede cada mañana... el corazón desbocado se pierde entre sábanas y fantasmas buscando un aliado para saciar sus ganas de sentirse vivo. Mientras, la cabeza se apoya siempre en la misma almohada con la certeza de que todo pasa por algo, aunque no pase nada.

Se llaman a gritos y no se entienden. El uno saldría corriendo y la otra se lo pensaría cien veces. Imposible consensuar. 

Y así vive un cuerpo despistado, unas veces persiguiendo al corazón y esquivando a la cabeza y otras asintiendo a la cabeza y condenando al corazón...


Mar

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 .